dilluns, 23 de setembre de 2013

Familiares y profesionales. Cooperando por la continuidad y la coherencia (ponencia en el Congreso Iberoamericano de Down) 01/05/2010


La atención y la educación de una persona son tareas compartidas entre las diversas instituciones (familia, escuela, sanidad, etc.) que asumen la responsabilidad de llevarlas adelante. Pero la persona que las recibe es una, única y establece con cada una de las personas de referencia una relación distinta.
De la capacidad de cada una de las instituciones para generar confianza en las otras depende, en buena parte, la calidad de las acciones ejercidas con y para la persona destinataria.
El tipo de estrategias a desarrollar por los distintos profesionales de las diversas instituciones, no pueden estar basadas en la desconfianza ni en la sospecha sobre la familia. Al tiempo que la respetan y apuntalan su capacidad de intervención, deben establecer canales y dinámicas para fortalecer la confianza.
Así mismo, la familia  debe poder contar con el respaldo necesario para  dar continuidad a las acciones y procesos iniciados en el ámbito profesional.
La capacidad creadora del dialogo compartido entre familiares y profesionales, ha de ser  facilitada y canalizada a través de encuentros, materiales de reflexión y formación, plataformas de comunicación para recoger toda el conocimiento compartido y generado en pro de una mejor calidad de vida de todas y cada una de las personas que intervienen en la  atención y educación de los chicos y chicas.

2.Cooperando
Que lo que se trabaja con los profesionales también se potencie en la familia
La cooperación por una buena causa parece evidente. Y por una causa humana con futuro, más. Pero en el contexto de grandes cambios y de incertidumbre en el que nos encontramos, la confianza básica para la cooperación no es un elemento dominante. Así mismo no podemos esperar a poner en marcha la acción educativa a la espera que los lazos de confianza hayan tejido una urdimbre suficiente para que la cooperación entre padres (familiares) y profesionales sea la idónea.
La necesaria cooperación sólo es posible si el objetivo de la acción pretendida es siempre mayor que los particularismos de cada contexto. Si entendemos el bien mayor de la acción con el nuestros hijos, con nuestros alumnos (o usuarios) como lo primero más allá de nuestras diferencies y incluso de nuestra creencias.
Los familiares y los profesionales que intervenimos a favor de la mejor calidad e vida y el desarrollo pleno de nuestros hijos y alumnos estamos “obligados” a cooperar en plan de igualdad a favor de ellos y ellas.

3. Lo que piensan los padres de los profesionales. Lo que piensan los profesionales de los padres. La necesidad imperiosa de dialogar juntos
Nuestros pensamientos son poderosos. Hay quien dice que somos lo que pensamos. Por eso es tan importante la sinceridad interior, y el conocimiento de uno mismo. Si bien es difícil conocer la realidad y las relaciones que constituyen nuestro entorno, sí que tenemos más a mano “el mapa” que cada uno se construye de la realidad. Y es sobre éste que podemos operar y cambiar para hacer posible el encuentro y el dialogo con el otro.
Una relación construida a base de sospechas, de malentendidos, de palabras con doble sentido, conduce al conflicto seguro. Para colaborar es imprescindible el dialogo. Y para dialogar es imprescindible la colaboración Así que empecemos por donde empecemos, familias y profesionales vamos a encontrar-nos por el dialogo cooperando o per la cooperación dialogando.
¿Qué elementos constituyen el auténtico diálogo? La consideración del “otro” como alguien válido, único y auténtico. La escucha activa, sin “prejuicios” ni “apriori”. El reconocerse mutuamente como aportaciones a la verdad.
¿Para  qué vamos a cooperar?

4. Para la continuidad
El sentido global de la vida de una persona es mucho más que la suma de las relaciones y experiencias que tiene. La incoherencia educativa entre los distintos agentes puede  provocar “grietas” en la educación de los individuos más jóvenes o de las personas más desprovistas de criterio autónomo.
Que las acciones emprendidas en uno u otro ámbito sean secuencias lógicas y dignas de ser vividas
Mediante el diálogo cooperativo, profesionales y familiares podemos aportar un contexto donde cada experiencia, cada relación sea constructiva de una misma dirección. Si las secuencias se revelan lógicas, si cada una de ellas es digna de ser vivida con intensidad pero no desgajada del conjunto.

5. Para la coherencia
Los criterios compartidos son mucho más fáciles de captar y aportan seguridad
Mediante el diálogo cooperativo, profesionales y familiares podemos aportar un contexto más fácil de captar y que aporte más seguridad a nuestros hijos o alumnos. En algunos temas quizás sea imprescindible el acuerdo total, en otros  la convergencia de acciones para con los chicos y chicas, etc. Pero si compartimos los criterios e base y las líneas de acción estaremos construyendo contextos más accesibles (y por lo tanto más susceptibles de generar autonomía) a nuestros hijos o alumnos.

6. Pero ¿CÓMO?
Venciendo prejuicios Para que sea posible la planificación conjunta.
Creando espacios de diálogo y reflexión compartida entre familiares y profesionales más allá de las Tutorías y de las clásicas Escuelas de Padres.
Con elementos de reflexión de la vida cotidiana Que sean el eje de materiales especialmente pensados para suscitar el diálogo, promover acuerdos sobre la vida cotidiana.

7. Dando valor a:
La Experiencia. Para devolver el rol de “expertos” en educación y crianza a los padres y madres, los profesionales deben adoptar un cambio de actitud, y los familiares también.
La palabra. La riqueza la conseguimos en tanto somos capaces de integrar el discurso, la narración de cada uno. Porque el contar las cosa, expresamos y nos expresamos.
La escucha. Como condición de acceso al otro y lo otro. Y a la vez como medio que da y reconoce la  dignidad humana de cada “otro”.
La emoción. Porque no educamos ni nos relacionamos des de las razones o las teorías, sino a través y con los sentimientos.

8. En tiempos – espacios donde impere la ETICA de la RELACIÓN
Dialogar, cooperar, significa retomar las relaciones humanas des de la creación de vínculos de confianza y nos permite superar recelos y vulnerabilidades. Vamos a construir unas nuevas prácticas de relación donde impere el respeto y la generosidad, porque todas las aportaciones (tanto de familiares como de profesionales van a tener la misma consideración de dignas) y porque no sólo nuestros hijos, alumnos o usuarios valen la pena… También nosotros, los que velamos para que su futuro sea mejor, nos construimos en relación con los demás, y somos modelos vivos de vida cooperativa, para ellos.

9. Tejiendo redes de cooperación conjunta
Cuanto más potentes sean nuestras redes, más posibilidades van a tener ellos de volar solos, con autonomía y libertad.




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